El Centro Sociosanitario El Pino ha sido acreditado libre de sujeciones físicas y químicas según los criterios CHROME de la Fundación Maria Wolff y auditado por CEAFA, lo que supone un hito histórico en el modelo de atención centrada en la persona y cuidados con dignidad.

El CSS El Pino es un centro público dependiente del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria. Está gestionado por el Grupo ICOT desde 2010, lo que supone un reto de dimensiones colosales y una enorme responsabilidad, por su tamaño, complejidad y trascendencia a nivel social.

El emblemático centro sociosanitario es un referente en la atención a personas dependientes. Alberga a 448 personas, atendidas por unos 270 trabajadores. Dispone de recursos de residencia y centro de día para tres grupos de personas dependientes: las que sufren de alzheimer u otras demencias, aquellas con algún trastorno de salud mental, y personas mayores con diferentes grados de dependencia física.

Foto de portada: equipo multidisciplinar de profesionales del CSS El Pino que forman la comisión de descontención física y química, junto a varios residentes del Centro.

Vivimos en un mundo de cambios y transformaciones que repercuten radicalmente en nuestra concepción de la vida, la enfermedad y los cuidados a las personas en situación de dependencia. Ya no basta con garantizar la seguridad o los cuidados básicos: debemos garantizar la dignidad, la autodeterminación y los derechos fundamentales de las personas en cualquier momento de su vida y bajo toda condición vital, incluidas las demencias profundas y la dependencia física grave.

No es fácil garantizar estos derechos cuando hablamos de un centro sociosanitario de la envergadura y complejidad del CSS El Pino. Supone un esfuerzo titánico de las administraciones públicas y privadas, usuarios, familias y profesionales. Porque en la manera “antigua” de cuidar, primaba la “seguridad” de la persona en situación de dependencia por encima de cualquier otro derecho… eran otros tiempos y se hacía sin malicia. Sencillamente, no se conocían otras maneras de cuidar.

En aras de esa seguridad, se tomaban decisiones en nombre de las personas, como qué medicación debían tomar y en qué cantidad, cuántas horas tenían que dormir, qué debían y qué no debían hacer… restringiendo incluso su libertad de movimientos mediante el uso de sujeciones mecánicas, atándoles a sus sillas o camas. También existía un exceso de administración de psicofármacos para asegurar la conveniencia organizativa: que el paciente estuviera callado, dormido, etc.

Hoy por hoy podemos decir que esto ha cambiado y es una realidad, al menos en el CSS El Pino. Y esto es gracias, en primer lugar, al impulso valiente del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IAS) del Cabildo de Gran Canaria, quien hace ya varios años apostó por implantar el modelo de Atención Centrada en la Persona en sus centros de atención a la dependencia. Sin esta valentía y altura de miras de la Administración, el cambio no hubiera sido posible. Justo es reconocer el valor de esta iniciativa y al IAS como motor del cambio.

María del Carmen Déniz Marrero, residente del CSS El Pino, en el Parque Doramas. El gesto de soplar un diente de león es una alegoría del sentimiento de libertad que sienten las personas mayores al estar libres de sujeciones físicas y químicas.
Alejandro López, director del CSS El Pino, junto a Andrés Bethencourt, residente del centro que ha sido liberado de sujeciones.

El Grupo ICOT gestiona el CSS El Pino y recoge el testigo del IAS en cuanto a cuidados dignos centrados en las personas. Comienza un cambio en la filosofía asistencial y en los procesos de trabajo desde el año 2014, con el programa de descontención física, eliminando las sujeciones mecánicas en la práctica asistencial. Hoy estas medidas de restricción ya no se utilizan en el centro. No ha sido un proceso fácil, pues ha requerido de un importante esfuerzo económico y formativo de todos los profesionales, que además deben salir de su “zona de confort” respecto a lo que venían haciendo en la práctica profesional habitual… cada persona desatada tiene un intenso trabajo detrás, con los profesionales y sus familias, sustituyendo las sujeciones por otros cuidados, como la reestructuración del ambiente, tratamientos no farmacológicos o cambios en los procesos de trabajo.

El siguiente paso fue eliminar, desde 2016, otro tipo de restricciones para la libertad y la dignidad de los pacientes: el exceso de fármacos destinados a “controlar” la conducta, en particular de aquellas personas que padecen demencia, con las alteraciones del comportamiento que conllevan. Esto supuso una formación extra, sobre todo para los médicos y psicólogos del centro, y una revisión exhaustiva de todos los casos, en cuanto a los síndromes asociados a sus demencias y la adecuación o no de los fármacos prescritos, ajustando, eliminando u optimizándolos para que no supongan una amenaza a su libertad, sino un alivio para su dolencia.

El resultado de ambas actuaciones, la descontención física y química, es la certificación del CSS El Pino como primer centro libre de sujeciones físicas y químicas.

Pero la descontención no es el final, sino más bien el principio… ahora toca profundizar en las técnicas y procesos de cuidados dignos, cambiando estructuras y organización del trabajo, concienciando y formando a los profesionales, que deben tener un desarrollo paralelo. A ello nos dedicaremos con total entrega a partir de ya y durante todo el 2018. Queda mucho trabajo por delante.

Y es que cada vida vale tanto… Hasta el último aliento, la persona sigue siendo quien es. Por eso elaboramos y leemos las historias de vida de nuestros residentes reunión tras reunión de equipo. Para que no se nos olvide que no estamos ni ante una enfermedad o condición patológica ni ante un paciente, sino ante Fefa, Toñi, Manuel, Paco o Felisa. Personas completas con significado e identidad hasta el final. Tal vez ellos no se acuerden, pero nosotros sí.

No quiero terminar sin expresar mi agradecimiento a todos los actores de este cambio: el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria, el Grupo ICOT, la Fundación María Wolff, los residentes y sus familias y, de forma especial, porque esto no se paga con dinero, a todos los profesionales del centro implicados en este enorme esfuerzo, adentrándose en terreno desconocido con valentía y determinación. A todos… gracias, seguimos caminando.

Alejandro López. Director del CSS El Pino